miércoles, 15 de abril de 2009

AQUELLOS AÑOS...




Fuiste a nacer un caluroso día de julio del año 1936. Un fatídico día en que España se tiñó de odio y estalló una sangrienta guerra civil que marcó el principio de tu vida y el final de la vida de muchas otras personas que no la vieron terminar. Aunque no viviste esa guerra o por lo menos no la recuerdas pues se prolongó durante tus tres primeros años de vida, llevas impreso en tu piel el recuerdo de historias que tal vez te contó tu madre, tal vez has reconstruido con las pocas imágenes que una niña de tres años puede retener en la memoria.
Me gusta escucharte relatar lo que fueron tus primeros años de vida, aunque no es nada agradable lo que me explicas cada vez que te hago mil preguntas sobre aquella época. Pero es como si de repente aquello que tanto hemos estudiado en libros o visto en películas, aquellos horrores de la postguerra, el hambre que se pasó, los crímenes injustos…A todo le pones cara y ojos. Un primo tuyo que fue rojo y al que mataron de un tiro, tus hermanos que trabajaban de sol a sol recogiendo leña para venderla, cuando dejaste el colegio con siete años para poder cuidar de tu sobrino bebé…La verdad es que tengo que hacer esfuerzos por no romper a llorar aunque tú lo cuentas como si esta historia no fuera contigo.
Te miro y te veo tan guapa…intento imaginarte con quince años y no consigo hacerlo. Es como si creyera que siempre has sido mayor. Con quince años conociste al que fue tu marido, poquitos años mayor que tú y con una corta vida aún más traumática. Más hambre, más dificultades, sin madre desde los 5 años…Siempre que hablamos de “aquells temps” como tu dices, me cuentas como él para sobrevivir se comía los troncos de las coles, y añades que en tu casa por lo menos había patatas…
Siempre te pregunto cómo os conocisteis y, aunque me lo has explicados muchas veces, me gusta mucho volver a oírlo una y otra vez. Me encanta escuchar como relatas emocionada que venía a buscarte, tímido, a la puerta del trabajo, un taller de confección muy cerca de tu casa. Cómo vuelves a recordar el día en que le dijo a tu amiga que vendría a recogerte a una hora determinada en un lugar concreto, se lo dijo a ella por vergüenza de decírtelo a ti, y ella no te dio el recado porque…también estaba enamorada de él. Y no me extraña…cuando veos sus fotos de cuando era joven, me recuerda a un galán de cine de los años cincuenta. Alto, moreno y una mirada capaz de enamorar a cualquier jovencita inocente.
Hoy los tiempos han cambiado…hoy eres una señora elegante y discreta que se desvive por sus hijos y sus nietos. Los tiempos de hambre atrás quedaron y no acabas de entender a lo que los jóvenes llamamos “crisis”.
-Allò si que era crisis…
Y tienes razón, sólo cuando has vivido una vida como la que tú viviste, eres capaz de valorar realmente las comodidades que hoy tenemos.
En los mejores recuerdos de mi infancia estás tú y él, el abuelo más cariñoso, dulce y entregado que pueda haber. Siempre estaba con vosotros mientras mis padres trabajaban y tengo un montón de imágenes guardadas en mi retina que se quedarán para mí por siempre. Muchas veces te digo y es bien cierto, que aunque se fue para siempre hace quince años, no hay día en mi vida en que no lo recuerde y en los momentos más importantes de mi vida lo extraño aunque sé que está muy cerca de mí.
Sin embargo a ti quiero disfrutarte tantos años como sea posible, ojalá nos queden muchos momentos por vivir contigo a nuestro lado, muchas navidades todos juntos, muchas barbacoas en el patio de tu casa, esa casa que es escenario de mis años de niña y adolescente. Esa casa que, el día en que ya no pueda visitarte en ella, mi vida habrá cambiado para siempre y una parte de mi habrá dejado de existir…
Pero prefiero no pensarlo. Prefiero vivir el día a día viéndote hermosa como eres, y aunque cada día más mayor, llena de vida y con ganas de cuidar de todos como siempre. Con tus dolencias propias de la edad, pero bella y vital como siempre te he visto.
Sólo puedo tener buenas palabras para ti y decirte una vez más lo mucho que te quiero.

1 comentario:

A Galopar dijo...

Seguro que ella estará tan orgullosa de ti como tu de ella. Y se puede decir más alto pero no más claro.